El respaldo diplomático llega tras la reunión estratégica en Washington entre el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, y el presidente estadounidense Donald Trump.
El respaldo diplomático llega tras la reunión estratégica en Washington entre el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, y el presidente estadounidense Donald Trump.
El Gobierno de España, a través de su ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, confirmó este lunes que no interferirá en las decisiones comerciales de sus multinacionales tras el cambio político en Venezuela.
La declaración despeja el camino para que la energética Repsol ejecute un ambicioso plan de expansión que busca triplicar su producción de crudo en suelo venezolano.
En dicho encuentro, Imaz presentó una hoja de ruta clara:
Meta de producción: Pasar de la cuota actual a 135.000 barriles diarios.
Inversión masiva: Aprovechar los derechos mineros acumulados por la compañía durante tres décadas en el país.
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Autonomía corporativa: Albares enfatizó que «un empresario no es un diplomático» y que su deber es proteger los intereses que generan empleos en España.
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Con información de Reporte Confidencial.








