El edadismo también es una realidad en Venezuela

52

Según Luis Francisco Cabezas, director de la asociación civil Convite, «alguien de 40 años ya empieza a afrontar dificultades para conseguir empleo, y la principal razón no declarada, pero presente, es la edad».


Venezuela todavía se jacta de la juventud de su población. No obstante, buscar trabajo después de los 45 años es casi un pecado. La asociación civil Convite registra el edadismo como un fenómeno real en el país.

En el estudio más reciente realizado por Convite, se hizo la pregunta sobre la percepción que tienen las adultas y los adultos mayores acerca de la discriminación por edad.

«Un 35 % de la muestra habla de edadismo en el mercado laboral. Es decir, personas adultas sienten que la barrera etaria para acceder al mercado laboral ha ido bajando», explica Luis Francisco Cabezas, director de la asociación civil.

En el ámbito corporativo ya no solo se descarta a una persona de 60 años o más. «Es que alguien de 40 años ya empieza a afrontar dificultades para conseguir empleo, y la principal razón no declarada, pero presente, es la edad», refiere Cabezas.

Esta es una de las razones que lleva a las personas adultas a trabajar en el mercado informal. «Si bien se puede generar una fuente de ingresos alterna que permita compensar la precariedad de la pensión y del bono, no siempre se hace en las mejores condiciones, no siempre se hace de manera segura», detalla Cabezas. Es decir, son trabajos esporádicos que no garantizan estabilidad.

El edadismo según la OMS

Según la Organización Mundial de la Salud, «el edadismo se produce cuando la edad se utiliza para categorizar y dividir a las personas provocando daños, desventajas e injusticias. Puede adoptar muchas formas, como prejuicios, discriminación y políticas y prácticas institucionales que perpetúan creencias estereotipadas».

La propia OMS refiere los datos obtenidos en una encuesta realizada a más de 80 mil personas en 57 países, de acuerdo con los cuales «una de cada dos personas tiene actitudes moderada o altamente edadistas (es decir, estereotipos y prejuicios)».

Esto tiene que ver, apunta Cabezas, «con estructuras sociales que hemos establecido, con la edad como una especie de estigma social. La jubilación se convierte no solo en una especie de cese laboral, sino de cese de la creatividad y la innovación».

Únete al WhatsApp de El Paraguanero

La visión que exalta lo joven «está anclado en una sociedad que ya no somos», señala el investigador. Venezuela fue un país con población mayoritariamente joven, «pero ya no es una nación de jóvenes. Ya comenzó un proceso de envejecimiento. Ya tenemos una tasa de fecundidad de 2,3, muy cerca de comenzar a ser negativa y de estar por debajo de la tasa de reemplazo (la tasa de fecundidad de reemplazo, para que una población se reemplace exactamente de una generación a la siguiente, necesita 2,1 hijos por mujer, según un análisis publicado por los Institutos de Salud de Estados Unidos».

«La migración incrementó aún más el porcentaje de personas adultas mayores, y no luce probable que haya un refrescamiento de nuestra pirámide poblacional, tomando en cuenta que la migración se llevó a nuestra población económicamente activa y a las mujeres que podrían tener hijos», razona Cabezas. En consecuencia, no parece probable que cambie la pirámide poblacional.

A escala global, tal como lo expone la OMS, «se necesita urgentemente un decenio de acción mundial concertada sobre el Envejecimiento Saludable. En el mundo hay ya más de mil millones de personas que tienen 60 años o más, la mayoría de ellas en países de ingresos bajos y medianos. Muchas de esas personas no tienen siquiera acceso a los recursos básicos necesarios para una vida plena y digna. Muchas otras se enfrentan a numerosos obstáculos que les impiden participar plenamente en la sociedad».

Te recomendamos leer: Riesgo sísmico en Venezuela | Estas son las zonas con mayor amenaza de temblor

Con información de Contrapunto.