El hallazgo del cuerpo de la niña venezolana de ocho años tras días de angustia enluta a dos naciones, mientras las autoridades acorralan al principal sospechoso, la expareja de su hermana mayor.
La ilusión de unas vacaciones soñadas terminó sepultada bajo el barro y el frío concreto de una alcantarilla en el barrio Juan José Rondón, en la localidad de Ciudad Bolívar.
Ana Lucía González, una pequeña venezolana de apenas ocho años que había viajado hace tres meses desde Venezuela para reunirse con su hermana mayor en Colombia, encontró un trágico e impensable final que hoy tiene a la comunidad sumida en la impotencia y el dolor.
La pesadilla comenzó el pasado domingo en el municipio de Mosquera. Tras una feroz disputa doméstica en el barrio Porvenir Río, José Larez —expareja de la hermana mayor de la menor— desató un ataque de ira, destruyó la vivienda familiar donde también se encontraba su hijo, un bebé de un año, y se llevó a la niña a la fuerza a bordo de una motocicleta. Desde ese instante, la búsqueda desesperada contra el reloj mantuvo en vilo a familiares y autoridades.
La búsqueda del homicida llegó a su fin en la noche del miércoles 16 de septiembre, cuando efectivos de la Policía Judicial capturaron a Larez en Bogotá, señalándolo como el presunto responsable de este vil feminicidio.
Hipótesis de un crimen
Mientras el alcalde de Mosquera, Nelson Parra, y la fiscalía evalúan la posibilidad de que el crimen haya sido una sanguinaria retaliación derivada de la ruptura de pareja, los desgarradores testimonios de la familia apuntan a un horror aún más profundo.
Las autoridades indagan cómo el conflicto de pareja escaló violentamente hasta salpicar a la menor.
Un tío de la víctima reveló que Ana Lucía había alertado en repetidas ocasiones sobre tocamientos indebidos por parte del agresor. Según su relato, la hermana mayor encaró varias veces a Larez, quien siempre negó las acusaciones.
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El sospechoso permanece en un calabozo para ser presentado ante un juez de control de garantías, mientras una familia destrozada y dos países enteros claman por justicia para que el nombre de Ana Lucía no quede impune en la sombra.
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