Tras la colisión, el Corolla perdió el control, dio múltiples vueltas y finalizó volcado dentro de la maleza, alejado de la carretera.
El sol de la tarde se apagaba entre risas, salitre y promesas de un nuevo comienzo de semana. Regresar de la playa en familia era el broche de oro para Wilson Castillo, su esposa de 24 años y su pequeña niña de tan solo 6 años. Nadie imaginó que la oscuridad de la noche guardaba una emboscada del destino.
Hace exactamente dos días, la noche del pasado domingo 23 de agosto, esa felicidad fue destrozada en un abrir y cerrar de ojos en la vía principal del municipio Los Taques, adyacente a la entrada de Amuay.
Eran cerca de las 9:00 de la noche cuando ocurrió la tragedia. Un vehículo Corsa a toda velocidad impactó violentamente el costado del Corolla que era conducido por Wilson acompañado de su familia. El golpe fue devastador.
El vehículo Corolla de Wilson perdió el control, giró sobre sí mismo en espeluznantes vueltas y arrojado sin piedad hacia la penumbra del monte, lejos del asfalto.
El Corsa quedó estático sobre la carretera. Los primeros angustiados en detenerse a socorrer pensaron que se trataba de un hecho solitario. Fueron minutos de angustia hasta que alguien notó las huellas en la maleza y descubrió la silueta destruida del Corolla oculto en la oscuridad.
Para Wilson, el impacto no dejó margen a los milagros: falleció instantáneamente en el lugar, protegiendo con su último aliento a los suyos.
De Churuguara a la inmortalidad de un sueño
Wilson llegó a Punto Fijo a los 12 años, trayendo en sus manos de niño la fe de quien busca un futuro mejor.
En la península el joven encontró su verdadera pasión: las herramientas, la mecánica y el arte de devolverle la vida a los motores.
Con esfuerzo puro levantó su propio taller en la avenida principal de Creolandia, ganándose a fuerza de trabajo honrado, carisma, una vida sana y el respeto de toda una comunidad.
Las vueltas amargas de la vida dejan hoy una herida profunda y difícil de asimilar, pues trascendió que quien conducía el vehículo Corsa era un excelente amigo de Wilson.
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Hoy los amigos de Wilson no solo llora una fatídica colisión vehicular; llora la partida repentina de un padre amoroso, un esposo abnegado y un muchacho ejemplar cuya luz se apagó demasiado pronto en la carretera.
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José Manuel Gómez/ CNP: 19.063








