El fallecimiento por asfixia mecánica de Eliezer Navas reaviva las alarmas sobre el colapso sanitario, la desnutrición y la corrupción que acechan a los privados de libertad en Carabobo.
La opacidad y el deterioro vuelven a sacudir las rejas del Centro de Formación Hombre Nuevo «Juan López», en el estado Carabobo.
El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) encendió las alarmas este miércoles tras confirmar el deceso del privado de libertad Eliezer Navas, cuyo cuerpo presentó signos de asfixia mecánica, un hallazgo que levanta serias interrogantes sobre lo que realmente ocurre tras los muros del recinto penitenciario.
A través de un contundente pronunciamiento en la red social X, la ONG exigió al Estado venezolano una investigación imparcial y transparente que esclarezca de inmediato las circunstancias de esta muerte, así como el trato e historial de reclusión que enfrentaba Navas.
El OVP recordó que sobre este penal pesan reiteradas denuncias documentadas que retratan un cuadro crítico: desnutrición severa, fallas de atención médica básica, brotes de enfermedades, escasez crónica de agua potable, condiciones de hacinamiento insalubre y esquemas de corrupción.
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Familiares de los internos ya han alzado la voz en múltiples ocasiones —incluso mediante protestas— para exigir alimentos y asistencia sanitaria digna para sus allegados, demandas que hoy vuelven a cobrar una urgencia dramática tras esta nueva pérdida humana.
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