Analistas nacionales e internacionales se reunieron para buscar soluciones urgentes que permitan frenar la mortalidad.
El reciente V Simposio de Seguridad Vial, celebrado en la Universidad Católica Andres Bello (UCAB), reveló cifras alarmantes sobre accidentes de tránsito en Venezuela. De acuerdo con los datos recaudados, solo en enero de 2026, siete de cada diez personas que fallecieron en accidentes de tránsito eran conductores o pasajeros de motocicletas.
Ante este panorama, expertos nacionales e internacionales se reunieron para buscar soluciones urgentes que permitan frenar la mortalidad sobre dos ruedas, un problema que cobra más de un millón de vidas al año en todo el mundo.
Errores fatales frente al manubrio de motocicletas
Durante el encuentro, titulado «Dos ruedas, una sola vía», los especialistas coincidieron en que la falta de formación adecuada es la principal causa de tragedias. La mayoría de los conductores aprende por cuenta propia, lo que genera errores graves al manejar.
En Venezuela, de acuerdo con el Observatorio Venezolano de Seguridad Vial, casi la totalidad de los accidentes (97%), ocurren por fallas humanas. Muchos motorizados manejan de forma instintiva sin conocer técnicas básicas de seguridad. Uno de los errores más comunes es apretar la palanca del embrague al frenar, una práctica que hace que la moto pierda agarre y tarde más tiempo en detenerse, aumentando el riesgo de impacto.
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Otro peligro invisible es el llamado «efecto túnel». Cuando se aumenta mucho la velocidad, la vista del conductor se concentra solo en un punto lejano y deja de ver lo que pasa a sus lados. Esto impide reaccionar a tiempo si un carro cruza o si un peatón intenta atravesar la calle, dejando al conductor sin margen de maniobra.
Mujeres en la moto: riesgos y desigualdades
Celia Herrera, directora del CIDI UCAB y presidenta de la Sociedad Venezolana de Ingeniería de Transporte y Vialidad (Sotravial), expresó que el uso de la motocicleta creció entre las mujeres por necesidad económica y de trabajo, pero ellas enfrentan retos adicionales. Generalmente viajan como acompañantes, lo que las deja a merced de las decisiones de quien maneja.
Además, la mayoría de los implementos de seguridad, como los cascos o chaquetas, no están hechos pensando en su cuerpo, lo que reduce su efectividad en caso de un golpe.
Los expertos señalaron que también existen prejuicios que limitan que la mujer reciba una formación técnica correcta. Por ello, insisten en que las leyes y campañas de seguridad deben tomar en cuenta estas diferencias para protegerlas mejor y reducir la brecha de riesgo que sufren actualmente en las vías.
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Con información de 2001online.








